sábado, 12 de mayo de 2012

Las declaraciones de Powers


Por Jorge Capelán, RLP/TcS.
Las declaraciones de la embajadora de Estados Unidos, Phyllis M. Powers, el viernes en Managua han sido interpretadas en clave de amenaza por la derecha local interesada en acarrear agua para su molino, pero deben leerse a la luz de los problemas actuales de la campaña electoral en el país imperial y de sus relaciones con América Latina en su conjunto. Una negativa a aprobar los waivers a Nicaragua este año, en realidad le traería muchas complicaciones a la Administración Obama.
Ante la Cámara de Comercio Americana en Nicaragua, Powers reconoció lo acertado de la política económica del gobierno sandinista al afirmar que espera que la economía nicaragüense no solo continúe creciendo, sino que lo siga haciendo a un ritmo más acelerado.
De eso hicieron caso omiso los medios de la derecha local que prefirieron concentrarse en las declaraciones de Powers acerca del otorgamiento al país de los "waivers" o dispensas de un año para la ayuda bilateral estadounidense, y su apoyo en el otorgamiento de préstamos por parte de instituciones financieras internacionales.
El Nuevo Diario y La Prensa, ambos afirmaron que la embajadora dijo que veía "muy difícil" la aprobación de dichos waivers. Lo que en realidad dijo es que "las decisiones sobre los waivers van a ser especialmente difíciles".
"Muy difícil" es que un corredor con un pie lastimado se logre robar la segunda base, pero no es muy difícil que un buen corredor de bases llegue hasta la segunda en una jugada apretada, que es lo que en lenguaje diplomático dijo Powers, un poco para contentar tanto a la mafia de Miami como a sus clientes locales.
Como argumentos en contra del otorgamiento de los waivers (el de la propiedad y el de la transparencia fiscal), la embajadora repitió los viejos ejes sobre las elecciones y agregó curiosas acusaciones sobre supuestas "tomas" e "invasiones" de propiedades de ciudadanos estadounidenses en el país. Será interesante saber en qué basa esos cargos.
En realidad, una decisión de negar los waivers a Nicaragua este año le costaría mucho a la administración Obama en estos momentos empeñada en ganar la carrera electoral en los Estados Unidos. La decisión sobre los waivers llega a mitad de año. Tal vez ganaría votos de la derecha republicana pero al mismo tiempo sería calamitoso para la de por sí débil influencia estadounidense sobre América Latina.
Si los Estados Unidos deciden, no sólo cortar la ayuda bilateral a Nicaragua, sino también vetar los créditos del FMI al país, estarían tomando una decisión geopolítica de grandes proporciones. En primer lugar, estaría poniendo en grave peligro la existencia de la OEA, de la cual dependen. En lo que respecta a Nicaragua, estarían galvanizando el apoyo popular en torno al Frente Sandinista en lo que sería visto como un ataque a toda la nación.
Los Estados Unidos necesitan de la OEA porque sus bases militares son bastante inútiles si no tienen un algún tipo de sigla al que puedan llamar "comunidad" para justificar sus agresiones. Vienen de una cumbre fracasada en Cartagena de Indias y se enfrentan a una CELAC que tiene un consenso muy firme en torno a temas como el de Cuba y el de la no intervención en los asuntos de los estados miembros.
Todos los países de la región han aceptado las elecciones de Nicaragua y la legitimidad de su gobierno, elogian sus logros en materia de combate a la pobreza y seguridad ciudadana y verían como una agresión gratuita el que se le corten al país los créditos que necesita.
Si eso sucede, la OEA se viene abajo y los Estados Unidos se pueden quedar sin Beatriz y sin retrato mucho antes de las elecciones de fin de año en Venezuela, donde tienen programada una campaña desestabilizadora para impedir la victoria de Chávez. Los países latinoamericanos entenderían de inmediato que tienen más que ganar uniéndose para apoyar a Nicaragua que haciendo las del avestruz y arriesgándose a ser el próximo en la fila para recibir las sanciones del imperio.
A lo interno del país, en vez de aumentar la división, lo que los EE.UU. lograrían sería galvanizar el apoyo popular en favor del presidente Daniel Ortega. La trágica pérdida del comandante Tomás Borge puso en evidencia que los ideales revolucionarios, que los liberales creían desaparecidos o minoritarios, siguen vigentes en la conciencia de amplísimos sectores del pueblo nicaragüense. Esto se debe a que cientos de miles, millones de personas, han visto y tocado los hechos de este gobierno, y a que es cada vez más amplio el consenso de que lo que se está haciendo responde a las necesidades del país y a las aspiraciones de las mayorías.
En los propios Estados Unidos, el apoyo a los políticos mafiosos de Miami podrá granjearle algunos votos republicanos a Obama, pero una agresión a toda escala sería muy contraproducente para sus ansias reeleccionistas. Además, no hay que descontar la ira de los propios inversionistas estadounidenses en Nicaragua ante las perspectivas de perder sus negocios en el país.
Una negativa a aprobar los waivers de parte de los Estados Unidos aceleraría sus contradicciones con América Latina, les haría perder su última hoja de parra política y sería un catalizador del apoyo latinoamericano a Nicaragua y del apoyo del pueblo nicaragüense hacia su gobierno. Al mismo tiempo, su estrategia desestabilizadora contra todo el ALBA quedaría en evidencia antes de la gran batalla de las elecciones venezolanas, lo que la debilitaría grandemente.
Son tiempos caóticos y turbulentos. Cualquier cosa puede pasar, por eso es hora de mantener la cabeza fría y el corazón ardiente.

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